Bien despues del refresco en el Avenida Palace me di un garveo por el Paseo de Gracia, la mayoria de las tiendas empezaban a cerrar y hacia un calor bastante bochornoso, me cruce con una pareja que habia observado en el hall del hotel, el era un cincuenton barrigudo con un polo color verde loro iba acompañado de una muchacha mas joven y probablemente sudamericana. En el hotel el le hizo a ella una foto en la escalinata, no diré que yo no lo hago (lo de las fotos en sitios chulos) pero en fin tenian un aspecto raro, en aquel momento me parecio realmente patetico. Bien segui por Paseo de Gracia me asome a los escaparates que estavan abiertos y finalmente a eso de las nueve baje al parkin y cogi mi buga me diriji al restaurante, llegue pronoto y decidi darme otro rulo por los alrededores hasta eso de la 21,15 que me diriji definitivamente, desde lejos divisé en la puerta a Josep y Joaquin, estaban hablando cuando Josep se dio cuanta de mi acercamiento sonrio y adelanto su mano, nos saludamos y entramos en el restaurante. Hablamos largo y tendido entretanto llegaban el resto de comensales, la encargada de la bodega nos ofreció un cocktail y en un ratito llego Jaume, nos saludamos, la encargada de la bodega volvio a ofrecerle el cocktail y finalmente llego Elvira como una diosa egipcia vestida de blanco con su melena negra y con un corte muy al estilo antigua egipto, nos aludamos nos besamos y empezamos a mirarnos la carta. La cena fue un exito, uno de esos encuentros perfectos, yo prefiero quedar con media docena de antiguos compñaeros que con la clase en pleno, la ultima vez que asistimos todos fue un autentioc fracaso ya que hicimos semi reuniones y en fin...
Ayer fui a Barcelona, habiamos quedados con unos excompañeros de clase para hacer una de esas cenas en las que se comparten experiencias y se recuerdan momentos en común. Como era viernes y me daba miedo el trafico salí con bastante antelación, ademas me habian llamado de Central Suiza, pues hacia unos días que habia dejado mi Hublot para reparar y ya estaba. La ceba era a las 21.30 y a poco mas de las 20.00 ya habia recogido el reloj, me sentia feliz con mi flamante peluco en la muñeca y recordé que en el Avenida Palace a esas horas suele haber un pianista tocando melodias en el Hall, me dirigí al hotel, entre, salude a los recepcionistas y voila, en efecto allí estaba en el hueco de las dos magnificas escaleras que bajan al piso inferior un piano y un pianista. Baje al lavabo me peiné y me dirijí a la zona de la cafetería me senté y esperé a que el camarero se acercase. El camarero era un hombre alto de unos cincuenta y tantos años y con la corrección que teinen solo los empleados de algunos establecimientos, le pedi una coca-cola ( no debía beber, pues el carnnet por puntos hace estragos ), al poco se presentó con su badeja unos posavasos que colocó sobre la mesita y un platito de frutos secos para acompañar el refresco. Se fué y yo me quede frente al pianista escuchando su musiquilla ligera y pegadiza. Bebí, comí escuchaba de tanto en tanto el murmullo de la conversación de una mesa que habia en el otro estremo junto a la puerta del restaurante, miré mi maravilloso reloj varias veces, de tanto en tanto iban entrando clientes en el hotel, la mayoria extranjeros y mas bien desaliñados. Se acerdo una pareja tambien extranjero y se sentaron en una mesa al otro extremo. Nuevamente apareció el camarero y le hicieron el correspondiente pedido, el camarero se dirigió a prepararlo y el pianista seguia tocando, de tanto en tanto cuando acababa una melodia esperaba un poco hasta iniciar la siguiente, a mi me entraban ganas de apaludirle, pero en fin parecia ser a mi al unico que le interesaba lo que hacia aquel señor mayorcete, vestido de smoking. Apareció el camarero con su bandeja y sobre ella una jarra de sangría, pense alguien debería decirles que los unicos que beben sangria en este pais son los guiris, es tan poco glamuroso...
Miré hacia el piano, la entrada del hotel, la escalinata de marmol, el tapizado azul y oro de las paredes, el restaurante recien iluminado, invitando a entrar a quienes lo deseasen...